Medicina

Contagios por escarlatina: claves para reconocer y prevenir la enfermedad

Por Montserrat Garrido Gutiérrez

Académicos de la UCSC, explican las principales características de esta infección bacteriana que afecta principalmente a niños y detallan medidas para evitar su propagación en comunidades escolares.

Un brote de escarlatina en un liceo de Talca que obligó a suspender clases ha reactivado la preocupación en torno a esta enfermedad infecciosa que, aunque es más frecuente en la infancia, puede generar complicaciones si no se trata adecuadamente. En este contexto, académicos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) entregaron recomendaciones y explicaron los principales síntomas a tener en consideración.

“La escarlatina es una enfermedad infecciosa habitual en la infancia, principalmente entre los 2 y 8 años, aunque también puede presentarse en niños mayores y adultos. Se trata de una infección causada por la bacteria Streptococcus pyogenes, lo que la diferencia de la mayoría de los cuadros eruptivos infantiles que suelen tener origen viral.”, detalló Ignacio Stemberga, académico de la Facultad de Medicina UCSC.

Entre sus síntomas característicos se encuentran fiebre, dolor de garganta por faringitis o amigdalitis, erupciones cutáneas de color rojo con textura áspera que aparecen primero en el cuello y se extienden al tórax y extremidades. A esto se suman cefalea, vómitos, inflamación de ganglios en el cuello y una “lengua aframbuesada”, un signo clínico que puede ayudar a identificar el cuadro.

En cuanto a su transmisión, el experto explicó que esta ocurre “por gotas de saliva al toser o hablar, secreciones nasales o el contacto con objetos contaminados”. Debido a esto, los espacios compartidos como jardines infantiles o escuelas son entornos propicios para la propagación.

El tratamiento es eficaz si se administra adecuadamente. “Consiste en el uso de antibióticos de la familia de las penicilinas, y es importante completar los 7 días de tratamiento para evitar complicaciones como sinusitis, otitis, abscesos de amígdalas o incluso fiebre reumática”, advirtió el académico.

Por su parte, la jefa de Carrera de Enfermería, Sara Macaya, destacó la importancia de mantener informada a la comunidad. “Consideramos  necesario orientar sobre esta enfermedad, su forma de contagio y las medidas de prevención más efectivas, especialmente en entornos escolares. La detección temprana y la implementación de hábitos de higiene son claves para contener su propagación”.

La académica explicó que, si bien los síntomas suelen ser evidentes, es fundamental consultar a un centro de salud. “Es muy importante buscar atención médica ante la sospecha de escarlatina, ya que el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado con antibióticos son esenciales para prevenir complicaciones”.

Entre las recomendaciones entregadas por la profesional se destacan:

  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón por al menos 20 segundos. En caso de no disponer de estos elementos, se debe usar alcohol gel con al menos 60% de concentración.
  • No compartir utensilios, vasos, toallas ni objetos personales.
  • Cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar con el antebrazo o un pañuelo desechable.
  • Consultar en el CESFAM ante la presencia de síntomas y mantener al niño o niña en el hogar hasta cumplir con el periodo de aislamiento recomendado (al menos 24 horas desde el inicio del tratamiento antibiótico y desaparición de la fiebre).
  • Ventilar frecuentemente los espacios cerrados y reforzar la limpieza y desinfección de superficies y objetos de uso común.
  • Educar a la comunidad educativa sobre la enfermedad y sus medidas preventivas.

“La colaboración entre las familias, CESFAM, grupos comunitarios y los centros educativos es fundamental para proteger la salud de nuestros niños(as) y prevenir brotes de enfermedades infecciosas como la escarlatina. Siguiendo estas sencillas pero efectivas medidas, contribuimos a crear entornos más seguros y saludables para toda la comunidad”, finalizó la especialista de la UCSC.