Vinculación

Académica mexicana destacó el valor de la bioética en la formación universitaria

Por Fernanda Cifuentes Briones

La Dra. Margarita Otero relevó la importancia de la escucha, la reflexión prudente y la centralidad de la persona en la docencia, la investigación y la atención de salud.

La académica de la Universidad Anáhuac de México, Dra. Margarita Otero, visitó la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) en el marco del proceso evaluativo de los 20 académicos y académicas de las Facultades de Medicina, Educación, Ciencias Económicas y Administrativas, Derecho y Ciencias que actualmente cursan el Diplomado en Bioética y Antropología impartido por dicha Casa de Estudios.

La participación de docentes de la UCSC en este programa responde al interés por fortalecer la formación en bioética al interior de la Universidad, iniciativa impulsada por la Facultad de Medicina y la Dirección de Gestión del Personal. Esta instancia busca contribuir al desarrollo de una labor clínica, docente e investigativa alineada con el Sello Institucional y los principios que promueve la Casa de Estudios.

Durante su visita, la Dra. Otero tuvo la oportunidad de conocer a los participantes del diplomado, acercarse a la realidad institucional de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y fortalecer los vínculos de colaboración entre ambas universidades. En este contexto, destacó la importancia de incorporar la bioética tanto en la práctica clínica como en la investigación.

“Es fundamental que la bioética esté presente tanto en la labor clínica como en la investigativa, ya que permite comprender a la persona de manera integral. Esto implica reconocer que cada individuo posee una dimensión corporal o material que hace posible la expresión de otras dimensiones igualmente relevantes, como la emocional, social, cultural y espiritual. Al entender esta realidad, se amplía la concepción de la persona humana y se refuerza la necesidad de situarla en el centro de toda reflexión y decisión relacionada con la atención de salud, la investigación y cualquier acción que la involucre”, señaló la Dra. Margarita Otero.

Asimismo, explicó que una de las principales competencias que busca desarrollar el diplomado es la capacidad de escuchar antes de emitir juicios, favoreciendo un análisis prudente y fundamentado. A su juicio, esta habilidad resulta esencial, ya que muchas veces se anteponen los conocimientos científicos o los propios valores como verdades absolutas, dejando de lado una actitud abierta y respetuosa hacia los demás.

La académica indicó que “dependiendo de la capacidad de escucha que desarrollemos, podremos generar una reflexión mucho más asertiva, perceptiva, cautelosa y enriquecida por los múltiples matices y la interdisciplinariedad que aporta la bioética”.

Respecto del aporte de la colaboración entre la Universidad de Anáhuac y la UCSC, destacó que ambas instituciones comparten una sólida identidad católica. En este sentido, señaló que reconocer desafíos y propósitos comunes permite construir una visión compartida que pueda ser transmitida a las nuevas generaciones, manteniendo siempre a la persona en el centro de toda acción y reflexión, independientemente del contexto geográfico en que estas se desarrollen.