Kinesiología

La intervención kinesiológica en el desarrollo infantil

Por Fernanda Cifuentes Briones

La labor del kinesiólogo en el desarrollo evolutivo infantojuvenil tiene un papel crucial en potenciar y optimizar las habilidades sensoriales, motoras y cognitivas, especialmente en la primera infancia, adaptándose al ritmo único de cada niño.

El desarrollo psicomotor se entiende como un proceso integral y dinámico que refleja el funcionamiento del sistema nervioso y el cuerpo. Este proceso es delicado y profundamente significativo desde la etapa del embarazo. El desarrollo psicomotor está influenciado por factores biológicos propios de cada individuo y en gran medida por el entorno en el que el niño crece.

El kinesiólogo se enfoca en potenciar este desarrollo desde una perspectiva respetuosa, promoviendo un ambiente seguro y enriquecido. Acompaña a cada niño según su propio ritmo, reconociendo que, aunque existen hitos del desarrollo que guían la práctica, cada caso debe ser abordado de manera individualizada. El objetivo principal es favorecer la participación activa del niño en su entorno a través del juego, la exploración y el vínculo socioafectivo. Para lograrlo, se busca estimular y fortalecer sus habilidades psicomotrices, como el equilibrio, la motricidad fina y gruesa, la coordinación y el control postural.

El jefe de la carrera de Kinesiología, Mauricio Godoy afirmó que “el desarrollo psicomotor no solo involucra lo ‘motor’, sino también la interacción entre aspectos físicos, emocionales, cognitivos y sociales. De esta manera, se promueve un desarrollo integral que, además, permite detectar de forma oportuna dificultades o condiciones que puedan requerir apoyo especializado”.

El rol del kinesiólogo en el desarrollo evolutivo infantojuvenil contribuye a potenciar y optimizar habilidades sensorio-motrices y cognitivas, especialmente en la primera infancia. En este contexto, existen diversas áreas dentro de la kinesiología neurológica, tales como la prevención de alteraciones en el desarrollo motor, cuyo propósito es detectar alteraciones sensomotrices o minimizar los riesgos de patologías. Además, en el ámbito de la evaluación, se identifican y contrarrestan habilidades motrices, sensoriales y cognitivas mediante herramientas estandarizadas y observación clínica.

Es importante destacar que el kinesiólogo del área neurológica no solo se enfoca en centros de rehabilitación cuando ya hay una patología instaurada. Su labor también abarca jardines infantiles, salas de estimulación temprana y contextos educativos con Necesidades Educativas Especiales (NEE), tanto permanentes como transitorias. Esto implica trabajar de manera colaborativa e interdisciplinaria para abordar las necesidades del niño de forma integral. A través de la planificación terapéutica, se generan intervenciones que estimulan el desarrollo psicomotor en áreas como tonicidad, equilibrio, lateralidad, noción del cuerpo, orientación temporoespacial, praxis gruesa y fina, y sistemas sensoriales.

En este contexto, la kinesiología se puede integrar al sistema educacional de diversas maneras, contribuyendo al desarrollo integral de los estudiantes, la prevención de problemas de salud y la mejora del rendimiento escolar. Desde una perspectiva de neurorehabilitación, la integración de la kinesiología al ámbito educativo se centra en el desarrollo neuromotor, la plasticidad cerebral y el apoyo funcional a los estudiantes.

Formas de integración de la kinesiología en el sistema educacional

– Detección e intervención temprana

– Apoyo al aprendizaje desde lo motor y lo sensorial

– Trabajo colaborativo con educadores

– Educación y promoción en neurociencias, promoviendo prácticas pedagógicas inclusivas para docentes y familias

– Implementación de programas de actividad física